domingo, 14 de noviembre de 2010

biografia de polche=polache

 El cantautor, de 29 años, habla acerca su pasión por el fútbol que lo llevó a ser inscrito en un equipo de primera división.

* También de la transformación de su vida al dejar la publicidad por la música.

* Igual dice que espera profesionalizarse, para lo cual estudiará en el extranjero.

* Sigue lidiando con la forma de manejar su repentina fama, lo que ya le ha dejado algunas lecciones.

Luis Antonio Núñez
lobo3066@gmail.com


-Versión original y única completa-

San Pedro Sula.- Franco, frontal, sin tapujos y con la sinceridad como tonada, así como son las letras de sus canciones, Polache se adentró en el popurrí de su vida, en la antología de momentos que han marcado su música, en su faceta de esposo y padre, en sus instantes más preciado de niño y de joven, en los recuerdos que arrastra al rasgar las cuerdas de su guitarra, de esa que se enamoró a los nueve años, la que disputó un mano a mano con el balón de fútbol por 16 abriles, esa que mima como si fuese el cuerpo de su amada Carla o los cachetes de su hijo.

Me senté frente él, pero en el recorrido de la conversación, a veces contestó Paul, a veces Polache, a veces ambos, como fuese, no se quitó los anteojos oscuros, pero lo entendí, estaba desvelado y trata de fortalecer su imagen, de mantener ese fervor que ha despertado con su música hondureña, además, siempre contestó con la claridad que le dicta su carácter. También estaba su esposa, también la guitarra.
Pedimos sólo jugo natural, entendimos que era lo apropiado esa mañana y no quería interrupciones.

Tras agradecimientos mutuos, alguna explicación y sentarnos algo cómodo en la silla, hablamos de sus padres, de ese inglés y esa olanchana que se conocieron por el huracán Fifí:


Lea además: Polache y su urgencia musical


¿Cuál es la historia de sus padres?
La que yo conozco, ni siquiera por mis padres, es por terceras personas. Mi padre Paul Hughes es inglés y vino para la época del huracán Fifí en 1974, vino como voluntario de la Cruz Roja y como ingeniero agrónomo graduado. En Europa es común que los jóvenes busquen viajar por el mundo.

Mi mamá se llama Eda Ramos, es de Salamá, Olancho, estudió y se graduó de enfermera en La Ceiba. Cuando el huracán, ella trabajaba en el hospital ceibeño D’Antoni, y ahí surgió la relación entre ellos. Se quedó a vivir aquí. Ahora mis padres viven en Tegucigalpa. Soy de una familia de tres hermanos y dos hermanas.

¿Y dónde creció usted?
En Tegucigalpa. También viví en Guatemala porque mi papá comenzó a moverse con instituciones de cooperaciones europeas que lo mandaban a ese país, a El Salvador, pero terminé viviendo en San Pedro Sula. Toda mi niñez fue en Tegucigalpa, nací en el hospital Materno Infantil. Ahí trabajaba mi mamá, ella dio a luz y al día siguiente estaba trabajando.

¿Qué cree que tiene usted de su mamá y de su papá?
Físicamente soy bien mezclado, tengo de ambos. Soy chele, pero no tanto como él. En cuanto al carácter y personalidad, creo que heredé de mi madre el temperamento, ella es bien arrecha, es temperamental.

¿Y en cuanto a la afición musical?
Mi papá no es músico, pero tiene un excelente oído musical, es un buen crítico musical. En una conversación, él me dijo que siempre había querido poder ejecutar un instrumento musical, pero nunca tuvo la oportunidad. Cuando yo tenía nueve años, le pagó al hijo de un amigo de la familia que estudiaba música para que le diera clases de guitarra a mi hermano y a mí, todos los sábados.
Mi madre es cantante aficionada. Durante existo, todos los días la escuché cantando en la casa, música ranchera y religiosa.

¿Eso marcó su gusto por la música?
Sí, tanto lo de mi madre como las clases del muchacho que me enseñó a tocar guitarra. Mis otros hermanos al final no quisieron seguir o no le tomaron el afecto que yo le tomé a las clases. A mí me fascinó desde siempre estar con la guitarra. Todo lo que he aprendido hasta el sol de hoy es en base a la gente que he conocido, es empírico, a la música que escuchaba mi mamá y por mi papá mucha música en inglés, los clásicos del rock.

Ya cuando tocaba guitarra, ¿ahí decidió dedicarse a la música?
No. Me vida fue complicada para decidir que quería ser. Estudié publicidad en la Unitec de Tegucigalpa, pero siempre tuve la afición bien marcada por el fútbol, de hecho me la pasé intentando jugar fútbol profesional, la música era como una respiro, un alivio.

¿Es difícil jugar una potra en las calles de Tegucigalpa?
Sí, hasta el sol de hoy tengo ciertos golpes que me di en la espalda, en piedras que caí, en los ojos también por el continuo polvo que me caía.

¿Entonces su sueño de adolescente era ser futbolista?
Sí, era mi sueño de cipote, desde los 9 años hasta los 25 años, mi sueño era ser futbolista, la música era como mi espacio personal. Yo me iba a mi casa, me metía a mi cuarto y escribía canciones y me las cantaba yo mismo.

¿Y desde cuándo comenzó a escribir canciones?
Mi primera canción la compuse a los 15 años.

¿Es de la que publicó en su primer disco?
No. Mi música ha ido evolucionando y mis primeras canciones obviamente son un poco infantiles. Algunas del primer cd las considero infantiles porque las hice hace unos 15 años.

¿Pero Tarántula no es tan infantil y revela un tipo de lectura?
Tarántula la escribí a los 20 años, una edad en la que considero que uno es inmaduro intelectualmente y en cuanto a la vida, pero no le quise tocar nada de la letra que escribí inicialmente, pues puede haberle trastocado ciertos detalles, que literalmente no encajan, pero la quise dejar tal cual yo la sentí en ese momento. Siempre he considerado que no soy yo el que estoy escribiendo, por alguna razón algo me motiva a escribir de eso, a veces siento que mi mano es guiada.

¿Y conserva el hábito de la lectura?
Siempre he sido un ávido lector, me fascina, es algo que aprendí de mi padre, quien aunque iba al estadio, al mar, a la piscina o cualquier lugar andaba con su libro, es una costumbre bien europea. Me gustaba buscarle los libros que leía, él tiene una gran biblioteca. Pero perdí el hábito de la lectura una vez que entré al mundo de la publicidad y me tocó trabajar corrido de ocho de la mañana a nueve de la noche. Espero recuperarlo porque es importante.

Y trabajando en publicidad, ¿cuándo y cómo se cambia a cantautor?
Tras sacar la licenciatura en publicidad y comunicación, entré como publicista en McCann Ericsson de San Pedro Sula, pero quería estar en la parte creativa, así que decidí comprar unos libros para estudiar y me hice diseñador gráfico a la fuerza, a pura lija. Logré entrar al área creativa a prueba, al final me quedé ahí unos cinco años. En ese tiempo di a conocer a la gente mi afición por la música. La primera oportunidad de hacer una canción surgió cuando el cliente City Mall quería una canción en alusión al centro comercial, así que le hice la propuesta a mi jefe, compuse la canción y a partir de ahí todos los trabajos de “jingles” o “melodías publicitarias” empezaron a pasar por mis manos.
Ya tenía muchas canciones compuestas pero no las había dado a conocer, y como empecé a sentir otra vez que renació ese espíritu por la música, empecé a mostrarlas, como de carambola, a los productores con los que hacía los “jingles” y de a poquito empezaron a tomarme en cuenta como compositor, no sólo como publicista, comenzaron a ver que tenía talento para la escritura y componer la melodía. Y años después surgió la oportunidad de la canción “Mirá a Honduras” para la campaña “Honduras, merecétela”.

¿Cuál es la historia atrás de “Mirá a Honduras”?
Un día, McCann Ericsson juntó a todos los creativos. La señora Edna Crespo nos dijo que quería lanzar una campaña para Honduras. Así que todos trabajamos en crear una idea para la campaña y al final surgió “Honduras, merecétela”, que era mirar a Honduras con otro ojos. Se le pidió a uno de los mejores autores nacionales que prestara una de sus letras para modificarla un poquito y adaptarla a la campaña. Obviamente dijo que no. Le pidieron otra canción, pero al final las negociaciones se cayeron. Entonces, estaba yo, siempre esperé la oportunidad y sabía que en algún momento se me podía dar. Se me escogió para ser el compositor de la canción. Si la canción sonaba a nivel nacional, sabía que era una gran oportunidad de salir al aire, y como obviamente no iba a cobrar, pedí que se me diera el crédito como compositor de la canción, que en la campaña se dijera que letra y música era de Paul Hughes, yo no era ni Polache, al final se me negó ese derecho. Aunque ahora la canción es de todos los hondureños, aunque soy el dueño de la letra y composición musical. Al no darme mi derecho, entonces me fui a Tegucigalpa y registrar toda mi música en la Ley de Derechos Intelectual, aún la campaña no era pública, y al regresar a San Pedro Sula pedí la renuncia de McCann Ericsson. Fue una forma de protegerme legalmente.

¿Ahí se decide por la música?
Ahí lo decidí, fue como un flechazo, fue cuando se me hizo el comentario de que no se me iba a dar crédito musical en la campaña. Habían pasado tantos años, pero sabía que la música era lo mío, así que me dije: “Un minuto más de mi creatividad no se lo voy a dedicar a nadie, sólo a mi música”. Para mí fue una señal de Dios.

¿Y qué pasó después?
Fue algo difícil, porque mi familia -Carla, su hijo y él- estábamos viviendo de ese trabajo, y ahora qué pasaría. Afortunadamente se me dio la oportunidad de tener prestaciones y comencé a buscar apoyo de productoras, alguien que me ayudara y me grabara. Nadie me quiso apoyar. Hasta que finalmente conocí a Mario Palma y para ese tiempo ya estaba la campaña con la canción “Mirá a Honduras” al aire, lo cual era la razón para que mucha gente se preguntara quién era el autor de la canción y la relacionaban con otros artistas nacionales… y Polache nunca surgió.

¿Ya se hacía llamar Polache?
En ese momento empecé a crear también mi nombre artístico que no fuera Paul Hughes porque suena anglosajón, quería un nombre que no perdiera la identidad que tengo de mi padre con su nombre y apellido y que sonara hondureño, y se dio la fusión de Paul (pool, pronunciación en inglés) y la hache del apellido de mi padre, y surgió Polache.

¿Y qué tal relación con Palma?
Mario Palma es un chavo que se ha hecho en la música a base de esfuerzo y me dio la oportunidad de grabarme sin cobrarme. El trato con él fue de palabra, y decir “a la mano de Dios esto tenga éxito, y si el cd se vende yo te voy a pagar”. Y aunque no tuviera suerte sabía que tenía que pagarle, pero cuando tuviese dinero. Y sigo siempre con Mario Palma.

Y la relación con Carla, ¿cuándo surge?
Cuando vivía en Tegucigalpa y era estudiante. En verdad yo era un estudiante mediocre, del montón, que no saben lo que quieren en la vida, que no son ni chicha ni limonada. Yo no sabía si fútbol o música. Cuando los conocimos fue como un flechazo entre los dos, pero nunca fue nada serio. Al venirme a San Pedro Sula, seguimos en contacto, ya estaba en McCann Ericsson, en una ocasión ella hizo un viaje a San Pedro Sula, luego consiguió trabajo aquí y se vino a vivir aquí.

¿Lo venía siguiendo?
-(Ambos se ríen, ella ha estado escuchando la entrevista algo alejada y contestando el teléfono sobre llamadas acerca del trabajo de su esposo. Antes, cuando le pregunté por la canción “Mirá a Honduras” se musitaron algo y luego contestó. Aún risueño los dos, dice:)-.
Parece que sí, ella me venía siguiendo. Pues fue varias veces que ella venía y se iba. En realidad ella se iba porque yo nunca mostré seriedad. Y es que vivía sumergido en la publicidad y en el mundo de mi música, era un zombi.

¿Cómo ha sobrelleva la fama que se le vino encima?
Surge hace menos de un año, me ha agarrado fuerte. Aún la estoy asimilando. Si la gente se pone en mis zapatos lo sabrá: la vida de Polache hace un año era entrar a una oficina a las ocho de la mañana y salir de siete a nueve de la noche, a veces de lunes a sábado y hasta domingo. Salía del edificio de la empresa y me iba a meter al cuartito del apartamento que tenía por Los Álamos y luego en la Zerón. Vivía en el anonimato total artístico, sólo era publicista, alejados de mis amigos y cantándome a mí mismo en el cuarto y en el espejo.

¿Siempre se refugiaba en su música inédita?
Sí. Siempre fui en soñador. En el colegio tuve problemas exagerados por eso, pues no me concentraba, pasaba metido en mi mundo: me hacía sueños en la cabeza, hacía una canción y me imaginaba frente a un estadio cantando y la gente coreando. Pero no estaba determinado a decir “voy a ser músico”. Era un sueño involuntario, hasta cuando caminaba del apartamento al trabajo o de regreso.
Ahora que estoy en esto no me la creo, estoy asimilando, es como esos sueños que uno se despierta y no sabe si todavía está soñando.

¿Pero ahora ha tenido los réditos necesarios?
Sí, y le doy gracias a Dios, porque cuando tomé la loca decisión de dedicarme a la música no era un momento adecuado, tenía a mi hijo recién nacido, empezaba a pagar una casa recién adquirida y se me puse macaneada la situación, era justito antes de salir la canción. Cuando comenzó a sonar la canción en la radio, la gente se preguntaba quién era Polache, todo mejoró como por arte de magia, tanto que salieron las cosas, pues de la nada, un día venía para la casa todo tristón cuando me estaban llamando para abrirle el concierto a Alejandro Fernández, y de repente estaba haciéndole un “jingle” a Sulavisión y en una plática informal entre un gerente y uno surge la propuesta de hacer un programa de televisión y me la dan, y meses después estoy sonando en las radios en primer lugar, el presidente de Honduras me invita a ir a La Mosquitia y me escogen como artista del año… ha sido una de carambola a carambola.

¿Qué tal su relación de alternar con otros artistas?
Muy buena, he alternado con Pez Luna, Tropa de Baco, Diego Navas, Ángela Bendeck, Bohemios del Reguetón, el mismo Guillermo Anderson, Mario de Mezapa….

¿Por qué me dice “el mismo Guillermo Anderson”?, ¿Sabe que han pretendido crear revalidad y diferenciación entre ambos?
Sí, posiblemente por eso, pero no…

¿Qué le ha dicho Guillermo Anderson?
En realidad sólo hemos cruzado palabras esporádicas, no ha sido una conversación en la que yo me ponga a hablar con él sobre mi música. Lo demás es más de los medios de comunicación y la gente. Nunca ha habido un momento en el que él me diga algo de mi música, pues cuando lo he saludado no le he pedido opinión sobre mi música, sólo he escuchado los comentarios de la gente. Pero en verdad, no me puedo comparar con él, pues la trayectoria que ha hecho en Honduras no la tiene nadie. Yo estoy en una posición en la que quisiera crear una huella y un legado, pero uno empieza, y sé dónde estoy.

¿Ha habido gente que los ha querido confrontar?
Sí, pero no lo veo que es por mi música o por la de él, más bien creo que es porque en Honduras no ha existido la posibilidad de hacer eso entre dos artistas, de confrontarlos como ocurre en otros países, aparte del género del reguetón. Además, creo que de todo esto el beneficiado soy yo, pues me comparan con un artista con la trayectoria de Guillermo. La trayectoria le da el derecho a él de ser considerado como el representante de la música nacional. Yo entiendo que hay gente que me admira y que me crítica.

Ahora que es reconocido, ¿ha habido gente que ha tratado aprovecharse de la imagen y de la música de Polache?
Me han hecho propuestas. De la forma más amable, han venido políticos ha sugerirme la posibilidad de usar mi canción “Mirá a Honduras” en propaganda política. Obviamente lo he rechazado, porque es una canción que compuse para los hondureños, si se utiliza de esa forma, ahí se pierde el espíritu de la canción. No se puede prostituir.

¿O dijo no porque no era del partido político de su preferencia?
Nooo. Yo no tengo partido político. Yo he tratado de mantenerme al margen de la política, pero no de la realidad nacional.

¿No prestaría ninguna canción a los políticos?
Nooo.

¿Aunque le compren una nueva?
Nooo. A mí me pidieron una canción para la campaña contra la violencia doméstica y ahí está la canción, se llama “Pierde el miedo”. Y “Mirá a Honduras” me la han pedido sinfín de personas que la quieren usar para eventos sin fines de lucro y de identidad nacional, agárrenla, es de ustedes papá. “La potra” me la quieren usar en todas la radios para promover el fútbol y el deporte, agárrenla. Pero no para conseguir votos.

¿Un logro de un artista es que su obra sea querida por el pueblo?
Así es. Aunque sea prematura decirlo, por eso es que nunca hubiera dado esa canción, ya no es mía. Yo he visto a niños cantándola en la escuela, he visto señores, viejitos, niñas, jóvenes cantado esa canción en escuelas y donde sea, es de ellos, no es de ningún partido político, es de la gente.

¿Está preparado para seguir la carrera musical?
En eso estoy. Ya me di cuenta que se puede vivir de esto, ya crucé esa barrera, puedo vivir de la música, de hecho, estoy viviendo de la música. Ahora estoy haciendo muchas cosas que nunca tuve la oportunidad de hacer, como por ejemplo especializarse en lo que hago, me quiero volver un profesional de la música y de la escritura, tengo que leer más, escuchar más música, recibir lecciones de canto y de guitarra, me quiero volver un profesional.

¿Qué música ha escuchado?
Creo que esa es la bendición que tengo, soy universal en cuanto a la música, por mi papá oía a Pink Floyd, Led Zeppelin, Rod Stewart, The Police; por mamá, José Alfredo Jiménez, José Luis Perales, Lucha Villa, Vicente Fernández; personalmente, me gusta Juan Luis Guerra, Carlos Vives, Joaquín Sabina, Víctor Jara, Silvio Rodríguez, León Geico, Alberto Cortés, Facundo Cabral… púchica, de todo, incluso música clásica.

Esos trovadores han hecho conciertos abiertos, pero también en auditorios, para un público más intelectual, ¿tiene ese reto?
Sé muy bien que tengo ese reto, de estudiar, de profesionalizarme en cuanto a la técnica de la guitarra y de canto, pero no quiero perder mi esencia, que es la que me tiene ahorita aquí.

¿Dónde se preparará?
Espero estudiar en el exterior, pero no voy a cambiar mi estilo, porque así le quiero cantar al hondureño y al que no es hondureño para decirle cómo es el hondureño.

¿Ya está trabajando su segunda propuesta? ¿Va avanzada para dar fecha?
Sí. Pero eso es lo que no quiero hacer, no quiero caer en la equivocación, yo escribo por inspiración. A veces me levanto en la madrugada y ahí un chispazo me dice tenés que escribir, me pica la mano, no me puedo contener. Hay meses que no pasa nada, y de repente en otro que estoy con un montón de loqueras en la cabeza y no me para la mano de escribir.

¿Este segundo cd es una continuación del primero o tendremos a un Polache más maduro, con más experiencia?
Sé que viene una evolución mía, lo sé porque uno se tiene que evaluar. El primer cd es sincero, que llevó un proceso de unos 15 años de estar escribiendo y traté de dejar las canciones que a mi parecer son sinceras.

¿Ahora ya no tendrá que esperar 15 años para sacar el segundo cd?
Pero sí tengo más vivencias.

¿Y con quién lo produce?
Con Mario Palma. Es la persona que Dios me puso en el camino. La parte en los arreglos es bien importante en la música y él me hizo arreglos que llegan.

¿Qué lo impulsó, detonó o molestó para lograr la letra de “Mirá a Honduras”?
Yo sólo tenía la opción de estar en la oficina. Estando entre cuatro paredes no hay inspiración. Salía a la hora de almuerzo a las doce del mediodía. Me iba a caminar todos los días, del edificio a un lugar a comer, de ahí daba otra caminata, caminaba por aquí, por los barrios de San Pedro Sula, una vez me fui al cerro de la Coca Cola, a ver la ciudad, también a ver las cosas cotidianas, de ahí pensado en una melodía que tuviera esencia y al final me vino tan clarito que la campaña que estábamos haciendo me estaba cantando la canción.

¿Le ayudaron esas caminatas callejeras?
Sí, iba caminando cuando me dije aquí está. Inclusive me acababan de robar un celular a plenas nueve de la mañana. Si se anda entre la gente, uno se da cuenta que hay personas malas, malignas; pero también un montón de gente buena y decente, y son más. En mi caso, si uno saca un promedio de las malas pasadas y de la gente que me ha querido ayudar, y que me ha tendido la mano, es más.

¿Y cuándo surge “La potra”?
“La potra” es una canción que plasma la frustración que tengo por no haber llegado a competir a nivel profesional. Estuve en Motagua, en todas las ligas menores hasta llegar a primera división. Me pasó las del pato, la chorreé en la salida. Es como que usted vaya en una carrera de 100 metros y cuando ya va a llegar, que sólo tiene que romper la cinta y cruzar la línea, se para y se detiene.

¿Qué lo detuvo?
En realidad yo no me detuve, a mí de detuvo el entrenador que en ese momento era el mexicano Alejandro Domínguez, que nunca me hizo debutar. Yo ya estaba registrado en la primera división, entrené dos años con el Motagüita.

¿Qué hubiese pasado si hubiera debutado?
No sé que hubiera pasado. No sé si me hubiera dedicado a la música, esa es la duda que me asalta hasta el sol de hoy. Todavía me da la frustración. Ahora me pongo a pensar cuál es la relación entre el fútbol y la música, he tratado de llegar a una conclusión y lo que más he tomado como una conclusión de por qué yo quería ser esto es que quiero tener la aceptación de las personas, igual que un futbolista cuando entra a un estadio, yo alucinaba eso, venir y meter un golazo y que la gente llorara, pues, gritara y coreara mi nombre; igual lo alucinaba con la música.

¿Y “Pedazo de mujer” cuándo la creó?
Cuando yo estaba con Carla, antes de que naciera nuestro hijo, estaba en una situación difícil, no tenía para ahorrar un lempira, estaba pasando el día, sobreviviendo porque llegaba el día del pago tras esperarlo como agua de mayo. Cuando uno tiene una novia ya quisiera uno llevarla a los mejores lugares y comprarle las mejores joyas, pero esa posibilidad nunca la tuve en ese momento y quise hacerle la canción de cómo era mi situación en ese instante y cómo admiraba el hecho de que ella me viera como un soñador y no como un acabado. En este mundo, en el que uno se encuentra mujeres todos los días que lo que buscan es billete o quien los mantenga, o se encuentra una mujer que lo valoran cuando uno no tiene un peso en la bolsa, uno tiene que ser papo para no darse cuenta, como dice la canción, que esa es la mujer adecuada.

¿Lo han tentado las fanáticas?
Han habido insinuaciones, pero la verdad que sabía que eso iba a pasar, inclusive mi esposa sabía que iba a pasar, pero hay algo entre nosotros dos tan claro, porque lo que esta mujer valoró en mí cuando yo no tenía nada, eso no lo voy a cambiar por nada del mundo. Ya puede venir Miss Universo, nunca la voy a cambiar.

Paul, ¿cómo fue su experiencia con el Presidente?
Fue la parte que a mí me hizo madurar en muchos aspectos. A partir de ahí, surgió algo para lo que yo no estaba preparado: la crítica, la crítica nociva. Ahora ya me puse en un plan de más precavido.

Al ser artista, se vuelve en un modelo para los jóvenes y se expone más a la crítica…
Lo entiendo, pero el problema que sucedió aquí es que surgió algo que no me lo imaginaba, hay gente que vio malo o se ofende que me relacione con el Presidente…

Desligando la crítica política, que aquí es harta infunda, ya sea de políticos o periodistas partidistas, ¿muchos creen que se había echado sus pericazos?
Sé lo digo así, honestamente le digo a la gente que me echo mis tragos, que tomo cervezas, pero en esa ocasión, no había bebido porque estaba filmando con Sulavisión y tenía que terminar la filmación. Tengo tres testigos, mi esposa Carla, Reynaldo y Bryan de Sulavisión, y después del evento, nos regalaron cervezas. Pero antes, no hombre, cómo iba ponerme mareado con el presidente de la República.
-(Pero si no había tomado, dígale a los productores de Sulavisión que lo maquillen bien, pues será que el reflejo del sudor y el desvelo creó esa apariencia en su rostro)-.
Ni que estuviera loco, cómo voy a beber cuando tenía una filmación.

Hablando del que lo criticó por estar con el Presidente, ¿su respuesta fue muy inmediata?
Mi respuesta fue de carne y hueso y de ser humano.

¿Siempre que alguien lo critique responderá de inmediato con una canción?
Esas son las cosas que estoy aprendiendo ahora. Usted me preguntó al inicio que tenía de mi madre y de mi padre, él es una persona ideológica, centrada y todo lo razona; ella es una persona impulsiva, y algo tengo de eso.

¿Esa ha sido la canción que ha escrito más rápido?
Sí, a mí me estaba fluyendo la cólera y la indignación. Pero lo que en verdad me indignó fue la palabra vago. Yo todos los días me levanto tempranito para que mi hijo y mi esposa tengan que comer y que venga un señor que no me conoce y que me venga a decir vago. Ahí empezó a fluir la cólera olanchana.

¿Ha sido una buena lección?
Sí, porque luego entendí que cometí una imprudencia, estoy seguro que tenía derecho a defenderme, pero hay otras formas más propias. Yo lo vi justo, como una forma de desahogarme. Pero me cayó el veinte cuando en una canal de tv daba una entrevista y un señor llamó y me dijo que: “Mire Polache, yo lo admiro mucho, pero a mí me dio pena lo que hizo, yo tenía a mis hijos escuchando eso…” Entonces al momento, púchica, yo aprendí la lección.
Estuve con un Presidente que es polémico y controversial, entonces las pedradas también me iban a caer a mí, el día de mañana, me tocará estar con él o con otra persona polémica y voy a crear controversia y me van a seguir lloviendo los bombazos.

¿Lo asesoraron mal?
Yo estoy en una situación difícil, hay otras artistas que tienen relacionadores públicos y asesores de imagen, yo estoy aquí rungueando solito, yo estoy agarrando todas las pedradas, parándolas con el pecho.

El artista se expone a eso…
El escritor Julio Escoto, que me ayudó al hacerme la crítica del primer cd, me dijo en esa ocasión, con otras palabras: “Casi estás empezando, papá, lo estás haciendo bien, espero que lo que venga sea mejor y bienvenido al mundo de la crítica y la ruindad, dónde sólo la música te va a salvar”.

¿El Presidente le hizo algún ofrecimiento?
De parte de Xiomara Hortensia Zelaya, “La Pichu”, ella nos ayudó con el patrocinio de la producción de varias copias de cd. Yo cuando salí a la venta todo salió de mi inversión: producción, materización y mandar a maquilación, yo no trabajo para ninguna disquera. Y lo aclaro porque hay gente insidiosa, chambroza y maligna que se pone a decir que ahora le estoy lambisqueando al Gobierno, que no sean tan ignorantes obtusos. La “Pichu” vino y me dio cuatro mil copias que me estoy dedicando a venderlas.

EN POCAS PALABRAS
Muerte: Un paso
¿De qué se arrepiente?: De un montón de cosas, desperdicié años de mi vida.
Una mala palabra: Cabrón
¿Qué lo enoja?: La prepotencia
Cantautor preferido: Juan Luis Guerra
Una canción: Yesterday, de Los Beatles; y “Cosas sencillas”.
Influencias: Mi padre
Amuleto: Anillo de bodas
Su legado: Espera que sea mi música
¿Prefiere escribir una canción a besar a su esposa?: Besarla a ella.
Habla inglés:
Nombre del hijo: Pablo Carlos Hughes Silva
Página web: http://www.polache.com/
Página web de fotos: http://www.flickr.com/photos/33154815@N03/

Fotos: Cortesía de Polache

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada